Historias de encuadres

Experiencias

Se incluyen encuadres y textos realizadas en la práctica on-lineHistorias de encuadres, así como los trabajos realizados en un colegio a partir de la ampliación en papel de un cuadro.

Encuadres y textos realizados por alumnos de 6º (11-12 años) de la Escuela Els Xiprers (Vallvidrera, Barcelona) el curso 2008-2009.

 

La eternidad

El señor Frenshei sufría un dolor insospechable, ahora él estaba sufriendo la transformación, se estaba transformando en vampiro, y por tanto, ya tenía claro que cuando la transformación acabara, se convertiría en un ser eterno, pálido, despreciable y chupa-sangre. Como tenía esto claro, también tenía claro que tendría que combatir con el peor enemigo de los vampiros, los licántropos; los hombres lobo. Al cabo de dos meses, cuando la transformación y el dolor hubieron acabado, fue a Longswood, la principal residencia de los vampiros para conseguir información del licántropo Jacob. Era su principal enemigo ya que tiempo atrás había matado al vampiro que había transformado al señor Frenshei. Descubrió que el hombre lobo Jacob estaba escondido en el sur de Francia. Edward Cullen, un amigo íntimo del señor Frenshei, decidió ir a por Jacob. Llegaron al sur de Francia, corriendo, porque ellos tenían dones especiales, corrían muy rápido. Al llegar vieron claramente que la mansión del pueblo era de Jacob..

El envenenamiento (I)

Cuando entraron en la mansión, se encontraron con una casa silenciosa y ordenada, aparentemente no había nadie. Primero vieron la sala de estar, más adelante el comedor, todo estaba calmado, demasiado para ser la casa de un licántropo. Siguieron caminando hasta que llegaron a la cocina; cuando entraron se cerró la puerta y se oyeron unas risotadas que resonaban por toda la casa. Edward se sobresaltó, enseñó los dientes tan afilados que tenía y dejó escapar un gruñido. Olió a sangre, cosa que hizo que a los dos jóvenes vampiros les entrara una sed de sangre inmensa, gracias al olor de sangre. Perdieron el control y el señor Frenshei derribó la puerta metálica. Vieron que al otro lado de la puerta estaba el licántropo bajo la apariencia de persona, lo vieron huyendo hacia el piso de arriba, los dos vampiros se apresuraron a seguirle. Cuando llegaron a la habitación donde había entrado Jacob, no se encontraron con una persona humana, sino con un enorme lobo de pelo rojizo.

El envenenamiento (II)

Jacob y los dos vampiros estaban en mitad de una pelea espectacular. El señor Frenshei tenía todo el cuerpo lleno de arañazos y el señor Cullen tenía una herida muy fea en la pierna. Salieron de la habitación justo cuando el lobo estaba estirado en el suelo, inconsciente. Decidieron cerrar la puerta y sellarla y así tenerlo dentro para que se calmara. Los vampiros decidieron que acabarían con el hombre lobo envenenándole, le irían alimentando allí encerrado hasta que un día le envenenarían la copa. Así lo hicieron. Al cabo de dos días de haberle envenenado, estaba muy enfermo, estaba estirado en el suelo con forma humana de manera que, para no sufrir riesgos, entraron en la cámara y lo mataron clavándole la misma daga qué él había usado para matar al vampiro en que se transformó el señor Frenshei.

El sofá

El señor sofá era un sofá muy bonito, era un sofá de color negro. Su parte dura era de color madera. Jonah vivía en una casa de la parte alta de su ciudad. Sus padres no estaban demasiado en casa, y recompensaban a su hijo con muebles, juegos y libros muy interesantes y bonitos. Un día Jonah se despertó en un viejo sofá que había en el desván. La noche anterior había bebido demasiado y no recordaba nada. Cuando vio el sofá se preguntó “¿Qué hago yo aquí?” No lo recordaba pero no era normal que se encontrara en el sofá del desván, a sus padres no les gustaba que la gente subiera al desván porque en él guardaban cosas viejas que les traían malos recuerdos. Cuando llegaron sus padres por la noche, les preguntó por el sofá. Al rato de insistir, sus padres accedieron a contarle la historia de aquel sofá. .

 

Encuadres y textos realizados por alumnos de 5º de la Escuela Riera de Ribes (Sant Pere de Ribes) el curso 2008-2009.

Era mío y de nadie más

Bajé, subí, salté, corrí, descansé, y me senté. Tenía hambre, sed, y mi naricita... heladita. Estaba helado porque había caído en un charco. Nadie me había visto, porque todo el mundo estaba pendiente de comprar. Quería comer o beber, me escondí en un rinconcito, ahí pude hacerme con un plato de comida, quedé muy satisfecha. Noté una mano fría que me tocaba la espalda, no me gustó, pero me giré asustada. Era el que vendía platos, y el que tenía la comida que me estaba comiendo. Me quitó el plato, y con una cara de rabia tan fuerte, que antes que se lo dijera a alguien y que me hiciese daño, salí pitando. No os puedo contar nada más, porque después es muy triste, y me da pena recordarlo.

Una sombra sobre la lluvia

He aquí que un día en la ciudad de Atenas Deméter, Hermes, Hera y Zeus decidieron bajar a la tierra transformados en sombras. Deméter decidió ir a los campos donde se convirtió en árbol. Los campesinos cuando se percataron decidieron pedirle un don. El don consistía en que todos sus campos se llenaran de panizo. Se lo concedió y se fue al Olimpo. Hermes fue a su templo, donde le estaban haciendo ofrenda de unas botas voladoras, ya que pensaban que sus sandalias estaban demasiado viejas. Mientras tanto, Zeus y su mujer Hera se peleaban bajo una nube. Zeus le lanzó una tempestad para asustarla. El pobre Hermes con la lluvia no pudo volar y fue a pie hasta el Olimpo. Aquí tenemos la imagen de las botas de Hermes.

 

Encuadres realizados por visitantes (mayores o pequeños) del juego el 2009.

Sin título

En el monte Fujiyama, descansa la nieve.

 

 

Solitarios

Dos hombres solitarios pasean por París un día de lluvia. Nadie conoce el motivo de su pena. Y en una ciudad tan grande seguramente nunca llegan a encontrarse. A pesar de eso, comparten un sentimiento. Quién sabe si por la misma mujer...

 

Encuadres y textos realizados a partir de reproducciones en color del cuadro Calle de París, día de lluvia (Gustave Caillebotte, 1877) por alumnos de 4º de la Escuela Riera de Ribes (Sant Pere de Ribes) el curso 2009-2010.

La tierra y los piesLa tierra y los pies 

La chimeneaLa chimenea

 El señor aburridoEl señor aburrido 

El perro perdidoEl perro perdido

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