Diario de la luz

Proceso

Preparación

Aunque el ejercicio se propone para ser desarrollado a lo largo de los meses, también se puede llevar a cabo únicamente a lo largo de un día, realizando las fotografías en intervalos regulares (por ejemplo, cada hora) y abarcando la franja horaria más amplia posible. En uno y otro caso, es muy importante respetar el encuadre escogido inicialmente y mantenerlo idéntico en todas las fotografías.

Elección del espacio y la hora

1. Comenzamos observando el entorno para escoger el lugar que queremos fotografiar. Tiene que ser, por supuesto, un lugar que nos guste. Y también nos tiene que parecer un sitio interesante en relación con las transformaciones de la luz. Tendremos en cuenta aspectos como: los posibles juegos de luces y sombras, la variación de la incidencia de la luz a lo largo del tiempo (según la orientación del lugar desde donde fotografiemos, los elementos que se interpongan, etc.), el posible interés de trabajar con una ventana (que filtra la luz), la presencia de elementos naturales que se transformarán a lo largo de las estaciones (p.ej. un árbol), etc.

2. Una vez escogido el motivo, pensaremos la hora del día más conveniente para tomar las fotografías. Será muy diferente trabajar entre las 11h y las 12h que decidir explorar la primera hora de la mañana o la última de la tarde. A lo largo de una semana podemos observar diferentes horas del día y tomar fotografías para comentarlo posteriormente en clase y decidir la hora de nuestro diario de la luz. También se pueden hacer hipótesis sobre cómo será la evolución de la luz a lo largo del tiempo. Cuando decidamos la hora, también tenemos que estar seguros de que podremos tomar las fotografías en el horario previsto a lo largo de todos los meses, y tener en cuenta la diferencia entre la hora solar y la hora legal.

Definimos el encuadre

3. Una vez escogido lo que queremos fotografiar, definimos el encuadre. Para poder mantenerlo idéntico a lo largo de los días es útil tomar como referencia algunos elementos que ayuden a delimitar el encuadre y/o la posición de la cámara.

El diario de la luz

4. Cada vez que tomamos una fotografía, la archivaremos indicando en un documento el día y la hora en que la hemos tomado. Estos datos nunca deben estar “incrustados” en la imagen.

5. Podemos ir ordenando las fotografías en el ordenador a medida que las vayamos tomando, de modo que podamos ir observando las transformaciones. También se pueden ir imprimiendo las fotografías y colgándolas en forma de friso en la pared de la clase o en el pasillo (una al lado de otra en una sola hilera). Observamos las fotografías. Hay muchos trabajos posibles.

6. Cuando tengamos toda la serie se puede hacer un trabajo de observación y descripción de todo lo que vemos en ellas. Observando las series fotográficas veremos múltiples transformaciones que generan el movimiento y las variaciones de la luz: la posición del sol determina la posición, longitud e intensidad de las sombras, los cambios de luz provocan cambios de color, etc. A partir de aquí se puede introducir un trabajo de ciencias sobre la rotación y la translación de la Tierra o sobre el color en relación a la incidencia de la luz.

7. Con las fotografías también se puede hacer una pequeña “animación” que muestre el paso del tiempo. Esto es especialmente interesante cuando el elemento destacado son las sombras, ya que permite estudiar muy claramente la posición del sol y, por lo tanto, el movimiento de la Tierra. Esta “animación” también puede ser muy interesante si hacemos la práctica a lo largo de un único día.

8. En paralelo a la observación podemos desarrollar un trabajo de escritura: de las hipótesis iniciales a la descripción de las transformaciones (buscando las palabras para explicar la luz) y las posibles conclusiones.

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