Los colores de nuestro entorno

Proceso

Preparación

1. Para iniciarnos en las elecciones expresivas de la fotografía y en el tipo de trabajo que nos disponemos a desarrollar, podemos mirar pinturas en las que se haga un uso interesante del color: monocromías, puntos de color, relaciones entre complementarios, etc. Pintores como Chagall, Degas, Klee, Matisse, Miró, Picasso, Rothko, Staël, Van Gogh y Wou-Ki son muy interesantes. Miremos también trabajos de fotógrafos tan diferentes entre ellos como Saul Leiter, László Moholy-Nagy, William Eggleston, Luigi Ghirri o Carlos Pérez Siquier, que tienen maneras muy especiales de trabajar el color.

2. Experimentamos con la cámara fotográfica para familiarizarnos con todos sus recursos expresivos. Las cosas y los colores se pueden fotografiar de muchas maneras y, por lo tanto, hay que prestar atención a las elecciones expresivas y técnicas: la distancia respecto a lo fotografiado, el encuadre, las variaciones de enfoque, la luz....

Fotografiamos

3. Centramos nuestra atención en los colores del entorno. Cualquier elemento, por prosaico que pueda parecer —ropa tendida, letreros de tiendas, flores o árboles cotidianos, muros, luces de noche o de tarde—, puede ser transformado por las elecciones fotográficas y aportar un valor estético al proyecto. Se trata de ver cómo se transforman los colores y las cosas en función de cómo los fotografiamos, de descubrir la realidad con la cámara de una forma completamente nueva.

Es importante limitar el tiempo de la salida para mantener la atención centrada y no acumular demasiado material.

Seleccionamos y agrupamos las fotografías

4. Descargamos las fotografías y hacemos un primer visionado. Realizamos una primera selección del material descartando aquellas fotografías que no nos parezcan interesantes para el proyecto.

5. Imprimimos y recortamos las fotografías.

6. Agrupamos las fotografías en series teniendo en cuenta los colores dominantes y las relaciones de colores. Es importante prestar atención al orden de las fotografías dentro de la serie: ¿qué fotografía iría primera? ¿Cuál cerraría la serie? ¿Hay alguna evolución de la primera a la última? ¿Cómo varía la presencia del color de una fotografía a la otra? ¿Y si cambiamos el orden? ¿Cómo va evolucionando el color a lo largo del proyecto?

7. Decidimos el orden definitivo y lo fijamos. Es bonito ordenar los proyectos fotográficos en una única línea y componer un largo friso de fotografías, por ejemplo, en el pasillo de la escuela o el instituto. También se pueden hacer varias líneas correspondientes cada una a un proyecto. En todo caso, no distribuimos las fotografías en formato de mural o collage; respetamos una ordenación lineal. (Ver fotografías expuestas en Experiencias).

8. Se puede aprovechar el momento de exponer las fotografías para hacer un ejercicio matemático en relación con la ocupación del espacio: ¿cuántos metros de pared necesitamos en función del tamaño de las fotografías y del espacio que dejamos entre ellas? O también: ¿cuánto espacio podemos dejar entre las fotografías teniendo en cuenta que disponemos de “y” metros de pared y “x” fotografías?

Cierre

9. Miramos y comentamos todas las series realizadas. Cada grupo valora su propio trabajo: qué es lo que más les gusta, qué han aprendido, qué se podría mejorar, qué les ha resultado más interesante o sorprendente, etc. El resto de compañeros participan en el comentario.

10. Si es posible, es interesante encontrar una manera de compartir las series con el resto de personas de la escuela o el instituto. Como ya se ha apuntado, organizar una exposición en el vestíbulo puede ser una buena idea.

11. Los proyectos también pueden ser un buen punto de partida para trabajar textos descriptivos y/o poéticos a partir de las fotografías.

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